Umbrales

Umbrales

El apego ha sido un umbral muy presente en mi vida en estos últimos meses. Cuando pasó el infarto de mi abuela pensé en lo frágil que es la vida. Lamentablemente al mismo tiempo, terminé con mi pareja. Fueron semanas muy duras para mí. El umbral me tuvo en gran depresión. A eso hay que agregarle un factor determinante: cuando me suelo deprimir dejo de cumplir con mis obligaciones curriculares. Ese fue el un umbral dentro de aquel del apego. Logré dedicarme a la universidad fervientemente en los momentos más duros de mi depresión. Con mi abuela crucé el umbral del apego y me siento más listo en caso de que tuviera que partir. Eso me permitiría ser de apoyo para mis allegados, aquellos que no pueden aceptar la transitoriedad de la vida. 
En el caso de mi pareja creí que lo había logrado, pero aún no. Con ciertos temas de conversación que tratamos hoy día me di cuenta que el umbral todavía no ha sido completamente cruzado. El desapego de pareja es de las cuestiones más difíciles con las que me he cruzado. 
Creo que mi típica mediocridad es un umbral que estoy cruzando exitosamente. Cada vez me siento más deseoso de hacer las cosas bien, inclusive en excelencia. Antes solía hablar demasiado sobre ser excelente y no hacía nada. Ahora prefiero no decir nada y dejar que las acciones hablen por sí solas. Veo que me está funcionando. 
El umbral de las ganas es uno que he cruzado exitosamente. Antes solía quejarme mucho de las obligaciones y hacerlas sin ganas. Ahora le hecho ganas y le encuentro el lado divertido de las cosas. No puedo negar que estos últimos días sí me he dejado vencer un poco por la pereza, pero estoy trabajando en ello. 

Proyecto de aplicación práctica: transitoriedad e impermanencia
Según el buddhismo, “tanto una sensación agradable cuanto una condición agradable son impermanentes y no duran. Tarde o temprano cambian; cuando cambian engendran dolor, sufrimiento e infelicidad” (Rahula, 2009, 25). Es decir, el hombre sufre al no poder aceptar la transitoriedad y la impermanencia, apegándose a sensaciones, o en el caso de este proyecto, a personas.
Hace dos meses mi abuela sufrió un infarto de miocardio y una desconexión cerebral que hasta ahora no se ha logrado definir médicamente. Todos en la familia pensaron que ella iba a morir a los pocos días. Después de ocho semanas, ella sigue casi sin moverse y a veces balbucea pocas palabras. Para este trabajo, voy a visitarla durante cinco días y observaré la impermanencia de las cosas, de forma que pueda desapegarme y estar listo si es que debe partir de este mundo, así puedo servir de apoyo a las personas que no pueden aceptar la transitoriedad de la vida.
 
Preguntas de autoevaluación: la mente
En la historia de Hui Neng, ¿Cuál de las dos posturas te parece más relacionada con tu propio camino?
Yo diría que ambas. No podría dar una elección directa sobre una de ellas. Creo que el hacerlo pretendería marcar mi camino de una forma demasiado definida, algo que no creo que me aporte al despertar. Si el nirvana es inexplicable, no puedo aseverar que su súbito o su gradual alcance sea la forma correcta. Soy espejo en cuanto soy cineasta y actor, por lo que de alguna forma reflejo la realidad. Por otro lado, soy vacío, pues considero reinventarme a mí y al mundo constantemente. No creo que ninguna de las dos sea determinante en mi camino, pero a la vez creo que ambas lo son.

En el video de la Dra. Bolte Taylor, ¿Cuál hemisferio del cerebro consideras más importante desarrollar en tu vida? ¿qué hace para desarrollarlo?
Según el video de la Dra. Bolte, el lado derecho es aquel que nos permite ser parte de este flujo infinito de energía llamado existencia, ya que el lado izquierdo es el que nos limita a ser individuos separados del todo. Para desarrollar mi lado derecho, creo que tres acciones son cruciales: meditar regularmente, concentrarse solo en el presente y realizar actos desinteresados por el resto de seres.

¿Qué opinión tienes de la historia del hombre más feliz del mundo?
El primer punto sobre esa historia que llama a mi asombro es la cooperación del Dalai Lama con la investigación científica occidental. En un documental, vi una entrevista en que el Señor de la Compasión aseguraba renunciar a la creencia del renacer si es que la ciencia demostraba lo contrario. Creo que esta historia avala científicamente la teoría budista del desapego y el cese de dukkha. Un punto de mucho interés es aquel en que los científicos se dan cuenta que emociones que consideraban inevitables como la avaricia o la ira, en realidad sí lo son gracias al control del deseo. Pareciera ser casi una fórmula matemática la enseñanza de Buda: a menos deseo más felicidad. Sin embargo, alcanzar el despertar es más que ser feliz, y ahí no hay matemáticas, o al menos cada uno lo debe descubrir por su propia experiencia.  

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