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Cierre

Tesoros y elixires Busco el Noble Óctuple Sendero como el principal elixir. Creo que va a tomar más de unos días o meses hallarlo. Busco el desapego y la aceptación de la impermanencia de las cosas como tesoro. El retorno al mundo ordinario debe ser con una autoevaluación, con una observación propia, sin juzgar, con vista a cambiar lo que se deba cambiar y mantener lo que sea correcto. Sé que hay ciertas cosas que digo y hago que no están bien. He sido tibio ahora último en este momento del viaje, en vez de ser caliente. Me camuflo de mí mismo, soy ambiguo con mis sentimientos. Incluso siento mis emociones como ambiguas. Son más cambiantes que nunca. Mi tesoro es volver a ser caliente, así quiero volver a mi mundo ordinario.  ¿Quién soy yo? Responder a la pregunta ¿quién soy yo? Resulta tan difícil como antes de tomar este curso. Quizá el haber sido lector del material de la clase complica más las cosas. Según el Buda, lo que entendemos por “yo” están hechos de ci...

Mundo extraordinario y la gran batalla

Mundo extraordinario: la gran batalla La vida me dio un vuelco: me gradúo a fin de año, mi abuela está grave de salud y la pareja que idealicé a mi amor eterno me dejó. El cambio fuerte en sí es el campo de la gran batalla y tiene muchos frentes: el tiempo, el futuro, el apego, la confusión de sentimientos. La gran batalla aún no se acaba. Creo que ya pasé por el calvario, porque así se sintió el último bajón que tuve, aunque todavía no sé lo que vendrá. Quizá todavía falte. Volví con mi pareja, a pesar de que las cosas no parecen ser distintas. Mis sentimientos se confunden constantemente. No logro aceptar todavía la transitoriedad de esta relación. A veces me veo como menos, a veces la veo a ella como menos. A veces siento que me desconozco, que me pierdo en esta batalla. Espero que termine pronto, espero que sea con mi graduación, y vuelva al mundo ordinario otra vez. 

Umbrales

Umbrales El apego ha sido un umbral muy presente en mi vida en estos últimos meses. Cuando pasó el infarto de mi abuela pensé en lo frágil que es la vida. Lamentablemente al mismo tiempo, terminé con mi pareja. Fueron semanas muy duras para mí. El umbral me tuvo en gran depresión. A eso hay que agregarle un factor determinante: cuando me suelo deprimir dejo de cumplir con mis obligaciones curriculares. Ese fue el un umbral dentro de aquel del apego. Logré dedicarme a la universidad fervientemente en los momentos más duros de mi depresión. Con mi abuela crucé el umbral del apego y me siento más listo en caso de que tuviera que partir. Eso me permitiría ser de apoyo para mis allegados, aquellos que no pueden aceptar la transitoriedad de la vida.  En el caso de mi pareja creí que lo había logrado, pero aún no. Con ciertos temas de conversación que tratamos hoy día me di cuenta que el umbral todavía no ha sido completamente cruzado. El desapego de pareja es de las cuestiones más...