Cierre
Tesoros y elixires
Busco el Noble Óctuple Sendero como el principal elixir. Creo que va a tomar más de unos días o meses hallarlo. Busco el desapego y la aceptación de la impermanencia de las cosas como tesoro. El retorno al mundo ordinario debe ser con una autoevaluación, con una observación propia, sin juzgar, con vista a cambiar lo que se deba cambiar y mantener lo que sea correcto. Sé que hay ciertas cosas que digo y hago que no están bien. He sido tibio ahora último en este momento del viaje, en vez de ser caliente. Me camuflo de mí mismo, soy ambiguo con mis sentimientos. Incluso siento mis emociones como ambiguas. Son más cambiantes que nunca. Mi tesoro es volver a ser caliente, así quiero volver a mi mundo ordinario.
¿Quién soy yo?
Responder a la pregunta ¿quién soy
yo? Resulta tan difícil como antes de tomar este curso. Quizá el haber sido
lector del material de la clase complica más las cosas. Según el Buda, lo que
entendemos por “yo” están hechos de cinco agregados (pañcakkhandha) en constante cambio. Además, agrega que ellos forman
el dukkha o sufrimiento (Rahula,
2009, p. 25). Si estamos hechos de cinco agregados que en realidad son el
sufrimiento que nos ata a esta rueda de existencia, ¿qué hay más allá de eso?
Se supone que el nirvana, pero este “estado” nos es incomprensible. Por ello,
creo que es mejor hablar de lo comprensible para buscar respuesta a esta gran
pregunta.
Yo soy el viento que vuela por
arriba y por abajo, a la izquierda y derecha. Yo soy el agua, que fluye en la
corriente y se amolda a cualquier recipiente en el que sea vertido. “Beneficio
a los diez mil seres y no lucho, […] por lo tanto estoy cerca del Dáo (Neubauer
& Gangotena, 2007, p. 27). Yo soy la tierra, firme y duro hasta que cuando
soplo como viento, me voy convertido en polvo con este. Yo soy fuego, primero
desde mi corazón que se apasiona, luego desde mi sexo que se enciende al
encuentro de otro cuerpo, por último, desde la ira que me ahoga en pocas
ocasiones. Yo soy los cuatro elementos.
Yo soy el pobre que no tiene un
pan, hasta que lo tengo y soy el rico que lo come. Yo soy el sincero hombre
inquebrantable hasta que miento y soy un hipócrita. Yo soy sujeto sociable y
risueño hasta que callo en una reunión con mil personas. Yo soy alegre casi todo el tiempo, hasta que
llegan tiempos de tormenta y solo encuentro desconsuelo. Soy deportista
incesante en busca del físico y desempeño correcto, hasta que dejo de hace
deporte y me vuelvo sedentario. Yo soy un hombre de 24 años que camina seguro
hacia delante, hasta que soy un niño y solo quiero recostarme en el regazo de
mi madre. Yo soy un cuerpo que camina y habla, hasta que me duermo y soy una
mente que tiene infinitas posibilidades de ser. Yo soy crítico y juez de la
religiosidad, hasta que encuentro el dogma adecuado y soy devoto de las normas.
Soy yo y también soy el resto. Soy
hombre y soy mujer Yo soy la misma paradoja, soy el yin y el yang.
Yo soy mi madre que me tuvo con 41.
Soy la suya que la tuvo con 22. Soy mi hermano, mi padre y mis mejores amigos.
Soy el vendedor de la tienda que conozco desde niño. Soy mis tíos que me llenan
de apodos. Soy mis primos que comparten las navidades. Soy los tiranos que
subyugan a los pueblos. Soy los pueblos subyugados y resentidos que no
encuentran desarrollo ni consuelo. Soy ecuatoriano, latino y americano. Soy
español y soy europeo. Soy colombiano, venezolano, cubano, filipino y
nigeriano. Soy negro, blanco, montubio, mulato, sambo y polinesio. Soy yo y el
resto y está aparte. Soy el resto y el yo está aparte. Soy aparte y el resto
soy yo.
Por último, ¿quién soy? ¿qué soy?
¿cuándo, cómo, para qué, por qué, dónde soy? Todo el tiempo importan estas
preguntas, pero en realidad nunca importan. ¿Qué importa realmente? ¿Quiénes
son el resto? ¿Existe el resto o son yo y yo soy el resto? Con el resto, me
refiero a todo lo que está fuera de los límites de mi cuerpo. ¿Es el tiempo
lineal, circular o una ilusión simple y solo hay presente? ¿De qué forma
determina el tiempo quién soy yo? Todo lo que empieza termina, pues nada es
impermanente. ¿Será que yo tuve un inicio?
Kasala
Yo soy la adaptación pura del agua, que del cuenco en que
sea vertida toma la forma. Yo soy el calor puro del fuego, que calienta los
corazones rotos de los hombres. Yo soy el puro soplido del viento que quita el
polvo y lo avienta al firmamento. Yo soy la fertilidad de la tierra, que
engendra las ideas del porvenir. Yo soy grabadora que escucha ferviente los
deseos, dudas, pasiones y dolores de los desconcertados, de los confundidos y
los rechazados. Yo soy la palmera, de apariencia frágil a la vista, pero que se
dobla durante el huracán y no es arrancado de sus raíces. Yo soy la partícula
inicial que hace el Big Bang de lo nuevo por venir. Yo soy el presente que aquí
existe, que aquí es. Yo soy. YO SOY. YO SOY.
Comentarios
Publicar un comentario